martes, 9 de junio de 2009

El sistema Electoral efecto causal del sistema de partidos chileno

El sistema electoral es un actor que influye  en la vida política, ya que, son reglas que definen como se vota, como se cuentan los votos y como se convierten a escaños. Por lo que, es un sistema que estimula el comportamiento de los sufragantes, los partidos y el sistema político. El sistema electoral chileno ha dado la estabilidad política y gobernanza a la coalición gobernante.

 




El sistema electoral binominal chileno adoptado desde 1989 en Chile  es causal del actual  sistema de partidos en el país.

El sistema electoral vigente en Chile, esta dentro de la familia de sistema electoral de representación proporcional, donde teóricamente es un sistema de partidos múltiples, rígidos e independientes (Duverger 1992:38). El cambio de este sistema provocará una influencia directa en la organización de los partidos políticos, como establece Duverger, el sistema electoral estimula la vida política (Duverger 1992:37).

Se identifican diferentes efectos del sistema electoral sobre el sistema de partido, uno de ellos es la propia asignación de escaños D’ Hondt,  donde primero se asigna a la candidatura más votada de la lista más votada, el segundo escaño se otorga si las dos candidaturas de la misma lista obtienen más del doble  que las demás listas. Esta asignación de escaños provoca un moldeamiento del comportamiento de los partidos políticos a la hora de presentar sus candidatos. El cual, los partidos más pequeños tienden a pactar con los más grandes, para así, poder obtener algún escaño para el parlamento. Lo cual, ya hay una cierta predictibilidad en los resultados, desincentivando la participación de la ciudadanía a ejercer el derecho a votar. En este sentido, los partidos políticos forman coaliciones para poder obtener la mayoría en las listas y así obtener mayoría en el parlamento, en este caso, es el sistema electoral, el que hace que los partidos lleguen a pactar, donde el escenario partidario es la coalición “concertación” compuesta por  DC, PS, PPD, PRSD, por otro lado la “alianza” compuesta por la UDI y RN, ya que, formando coaliciones es más factible obtener escaños, que participando individualmente, es el caso de el Partido Comunista, que posteriormente forma la alianza política Juntos Podemos, pero es el propio sistema electoral el que lo excluye de los escaños parlamentarios, ya que no obtienen mayoría, pues los otros dos pactos son más fuertes, por lo que este año está haciendo alianza con la concertación para obtener quórum parlamentario.

Otro de los efectos del sistema electoral chileno, es la estabilidad en el sistema político, donde la coalición puede “gobernar”, ya que, como es necesario obtener mayoría en las listas, provocando pactos de alianzas entre los partidos para obtención de escaños, ello establece en el sistema  gobernabilidad y estabilidad, por el contrario, un sistema electoral que tienda al multipartidismo, provocaría que con un 25% de los votos (o menos) pueda ser elegido, teniendo altos niveles de fraccionamiento e inestabilidad política.

 

La modificación de la constitución de 1925 dando como resultado la constitución de 1980, provocó un cambio de leyes electorales, el cual, “se da preferencia a diferentes ordenamientos del sistema de partidos políticos. Aún cuando los sistemas de partidos sean anteriores o resistentes a los ordenamientos de un sistema electoral, las leyes electorales facilitan ciertos ordenamientos del sistema de partidos y dificultan otros” (Navia 2005: 239).

 

Bajo la dictadura militar, los ingenieros electorales discutieron que tipo de sistema electoral debería adoptar el país, por lo que, uno de los objetivos era “evitar lo que consideraba como la dañina proliferación de partidos políticos, donde se tendió por dar  preferencia a un ordenamiento político que redujera el número de partidos” (Navia 2005:247), aquello se refleja en la participación de los partidos, donde el “1993 compitieron 12 partidos en las elecciones,  10 en 1997, 9 en 2001” (Navia 2005: 256). Siguiendo con los efectos del sistema electoral, en el articulo La transformación de votos en escaños. Leyes electorales en Chile, 1833 – 2004, el Cientista Político Patricio Navia, establece que se producen dos competencias en las coaliciones, por una parte, buscan suficientes votos para doblar la votación de cada una de las otras coaliciones de tal forma que se aseguren los dos escaños y una segunda competencia que se observa en el seno de las coaliciones, ya que, cada una de las dos coaliciones grandes tiene asegurado un escaño, los dos candidatos de cada coalición compiten entre sí para ver quien obtiene más votos y se queda con ese escaño (Navia, 2005: 257). Aquello da como resultado, ciertas circunstancias donde el sistema electoral influye en las practicas partidarias de los partidos políticos, donde actúan coalicionadamente en la competencia interna, aquello refleja que el propio sistema da competitividad partidaria, característica importante para una democracia.

Otro efecto del sistema electoral en las prácticas de los sistemas de partidos, es la imposibilidad de presentar candidatos de cada partido político en cada circunscripción o distrito, pues se eligen 2 representantes.  Ya que, la regla díscola impide que todos los partidos que componen en la Concertación presenten candidatos en cada distrito o circunscripción, provocando una desactivación de las bases locales de los partidos, porque no tienen candidatos, por lo que tienden a dividirse en la hora de decidir a quién van a apoyar (Valenzuela, Samuel 2005: 56). La estrechez de los cupos que establece el sistema electoral, provoca que hayan arreglos políticos, el cual, en una zona donde un político es conocido y puede obtener votos es ignorada, por el juego coalicionista que determina un político de cierto partido vaya por ese sector, desaprovechando la posibilidad de ganar escaños por el político zonal, en este caso es el acuerdo entre partidos de la concertación que determina cual es el turno del partido para estar en un sector.

 

 El sistema electoral es el que ha dado los matices a los actuales partidos políticos a la hora de actuar y tomar decisiones. No cabe duda que también hay factores históricos, sociales, económicos que pueden establecer que el sistema partidista se ha mantenido intacto sin entablar ninguna modificación por el sistema electoral.

La influencia del sistema electoral hacia los partidos políticos, es el efecto más notorio en las prácticas partidarias, ya que,  se manifiesta en el establecimiento de reglas, el cual, determina comportamientos de los votantes y electorado, estimulando a los partidos políticos a comportarse de cierta medida para obtener escaños y llegar al poder político del país. Por lo que, la carrera y juego político es determinada por el sistema electoral, quien es el que establece las reglas, cuantos partidos pueden jugar, quienes se restringen, quien gana y quien pierde, un árbitro de futbol.

lunes, 25 de mayo de 2009

El problema de sugerir: "Abolir el sistema binominal"


Plantear en abolir el sistema Binominal, significa en otras palabras inhabilitar el proceso de elección de candidatos para optar a cargos públicos. El sistema electoral permite la representatividad de los sufragantes, el cual se ve reflejado en los personajes elegidos a través del voto. En este caso, el Sistema Binominal chileno, tiene sus propias características de elección, el cual, ha tendido a moldear el comportamiento partidista, representación y participación ciudadana.



Sacar un medio de elección, no permitirá el avance del sistema político chileno, más bien, estancaría una de las características más importantes de la democracia “elecciones libres”, en este caso, reformar el sistema de elección chileno, es una de las vías más realistas a optar.

Para determinar si un país es democrático, es necesario ciertas condiciones, las cuales, debe practicar en sus políticas domesticas, estas son la igualdad en el voto, que la participación sea realmente efectiva, el uso de la libre expresión, control de la agenda, elecciones, presencia de partidos políticos.

Una de las condiciones minimalistas más fundamentales, para otorgar a un país poliárquico, es la presencia de elecciones, el voto, es la forma más real, donde la ciudadanía a través de una elección pueda defender sus ideales, ser representado ante políticas de gobierno/estado, ser participe en política.

El sistema electoral binominal chileno, tiene sus particularidades; teóricamente esta dentro de la familia de sistema electoral de representación proporcional, donde este tiende a un sistema de partidos múltiples, rígidos e independientes (Duverger, 1992:38), en la práctica no funciona como lo dice la teoría. Esto se debe, a que la forma de elegir a los electos (se elige la candidatura más votada y el segundo si las dos candidaturas de una misma lista obtienen más del doble que las demás listas) ha provocado un moldeamiento del comportamiento de los partidos políticos a la hora de presentar sus candidatos. El cual, los partidos más pequeños tienden a pactar con los más grandes, para así, poder obtener algún escaño para el parlamento. Lo cual, ya hay una cierta predictibilidad en los resultados, desincentivando la participación de la ciudadanía a ejercer el derecho a votar. El sistema electoral, tiene que hacer valer cada voto por igual ( 1 persona = 1 voto), característica metodológica que el sistema binominal carece, ya que, no todos los votos son iguales, esto se debe, a la división territorial de los distritos y circunscripciones, lo cual, hay una representación regional pero no proporcional al número de electores, esto provoca que en ciertas regiones, donde hay una baja población, se elige el mismo número de senadores que en otra circunscripción hay una alta densidad poblacional.

Plantear el abolimiento del sistema electoral binominal, es caer, en un pecado, el cual, es difícil de perdonar. Es quitar a la democracia su propia legitimidad, pues, el voto es la interacción más directa entre el ciudadano y el gobierno. Cada sistema electoral tiene sus falencias y beneficios que hacen característico al sistema político de la nación.

Estar en un país donde no tiene un sistema de elecciones, es caer a los antiguos regímenes que América Latina ya conoce, donde la ciudadanía, no tiene representatividad, voto, acción, frente a las políticas que el régimen este ejerciendo, es ahí, la importancia de un sistema de elecciones, donde el voto, toma expresión de castigo o complacencia frente a un gobierno o parlamentarios. Un país sin elecciones, no es contemplado teóricamente como un país democrático, como lo establece Joseph A. Shumpeter (1942) “la democracia es un sistema institucional para llegar a las decisiones políticas en que los ciudadanos adquieren el poder de decidir por medio de una lucha competitiva por el voto del pueblo”. La democracia permite la igualdad política, derechos esenciales. En la práctica, al anular un sistema de elecciones, hay desigualdad política, donde unos pocos son los que gobiernan, no hay presencia de competencia de partidos. No hay practica de sufragio, por lo que, no existe ninguna metodología para elegir cargos públicos. Estamos en este caso, en presencia de otro tipo de régimen.

Reformar el sistema binominal chileno, en vez de proponer una abolición de esta, es factible, ya que, se cambiarían los problemas metodológicos y prácticos que actualmente sufre, omitiendo el cambio total. La innovación trae consigo nuevas perspectivas, el cual, pueden llegar a modificar el orden establecido y mejorando el sistema.

Proponer un sistema electoral distinto, resulta más complejo, ya que hay que re elaborar el método de obtención de escaños y como está se da en la práctica, analizar la distribución proporcional sectorial de los distritos y circunscripciones en el país, observar cómo se comportan los partidos políticos en la búsqueda de votos con la ciudadanía, variables metodológicos, prácticos y teóricos que hay que tener presentes para realizar un sistema electoral y sobre todo si se quiere mejorar el vigente.
La sugerencia de abolimiento del sistema binominal cae en un error, ya que expresa partir desde cero y eliminar todo lo avanzado en el desarrollo institucional, constitucional y sistema político del país.